Han
pasado tantas cosas en tan poco tiempo que era necesario contar
otra vez los orígenes de Q-bo.com, que es lo que estás
leyendo en formato abreviado. Claro está, la historia
de este sitio se escribe día a día, por lo que
esto que ahora ves cambiará en el futuro.
Pero
todo tiene un principio. Este proyecto surgió en el 2000,
época en la cual internet nos iba a hacer millonarios
a todos. Yo me estaba recuperando de un desarrollo de comercio
electrónico, el cual me fue arrebatado tras descomunal
pleito con unos queridos ex-amigos (ah, lo que puede hacer la
ilusión de tener tantito poder...). Un dia en Coyoacán
Jorge Rojas me retó
a hacer algo nuevo en internet para ver si lograba hacer que
me callara, pues seguía obsesionado por la pérdida
de mi gran negocio. La búsqueda de un lugar en el cual
emborracharnos degeneró rápidamente en el esbozo
de lo que estás viendo. "¿Pues por qué
no crear una página de contenido?", dije yo, inocentemente
(y eso que todavía no estaba borracho). La idea era una
página donde diferentes puntos de vista, e incluso culturas
e idiomas, se encontraran. Ambos dos festejamos el nombre de
nuestro proyecto, el cual desde entonces fue bautizado como
Q-bo.com (quihubo, pa que entiendan), con copiosas cantidades
de alcohol. Definitivamente no sabía en lo que me metía.
Los
intentos por reunir escritores, fotógrafos y particularmente
alguien que supiera diseñar en internet fueron infructuosos.
Aunado a nuestra crónica falta de dinero, pésimos
servicios de hospedaje y vil y llana mala suerte, Q-bo.com no
veía la luz. Si a esto le agregamos que las dóciles,
encantadoras y mesuradas personalidades tanto de Jorge el Ubas
Rojas como la mía son iguales a juntar diésel
con nitrógeno, pues ya se imaginarán que algo
tenía que tronar.
Tiempo
después, con Q-bo permanentemente en mi cabeza como 'esa
idea genial' de la cual no paraba de hablar (¿ven algún
patrón de conducta obsesiva por ahí?) este proyecto
fue rescatado por otros dos perpetradores, Herman
Padilla y Luis Castañeda,
quienes financiaron el hospedaje con la intención de
que me olvidara de las broncas que traía (y aún
traigo) por el cáncer de mi
Padre, quien fue un gran apoyo en el desarrollo de esta
página y la alcanzó a ver en esta nueva etapa.
Q-bo ha resultado ser una excelente terapia ocupacional en lo
que encuentro un empleo y puedo huir de aquí. Ustedes
no saben lo que es lidiar con una madre psicópata todos
los días.
Finalmente,
el haber resuelto el problema del hospedaje hizo que se unieran
incondicionalmente nuestros actuales colaboradores, que ya quisiera
alguna publicación de prestigio como TV Notas,
Semanario de lo Insólito o Foreign Affairs
(puros escándalos). De plano no me doy a basto, pues
además de buenos, resultaron sumamente prolíficos.
Te invito a que conozcas más íntimamente a La
Tía Yaya, Minerva Parker
y Tavochú, quienes son
de los mejores escritores que encontrarás publicando
material original en internet. Checa sus Perfiles del Perpetrador
individuales y espántate al descubrir que hay gente más
enferma que tú.
Q-bo
ha sobrevivido a muchas cosas, incluyendo la reciente destrucción
del servidor donde estaba hospedado desde mayo. Aquí
vamos a seguir, con más cosas e ideas nuevas, provocando
tus neuronas.
Y
como dijo Nietzche: ¡Salud!
Luis
Alvarez
PERFILES
DE LOS PERPETRADORES
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